Jefferson Davis


En la cabeza de muchos de nosotros existe la figura del mítico Lincoln, presidente de la Unión durante los tumultuosos años de la Guerra de Secesión ¿Pero que ocurre con su antagónico compañero? El presidente Davis comenzó su carrera como militar en la afamada escuela de West Point, participando en la invasión de México así como en varios conflictos con las Naciones Indias.

Pese a ocupar el mismo prestigioso puesto que Lincoln, la situación política de ambos bloques diferenciaba mucho las posibilidades de uno y otro; por no hablar de las diferencias en cuanto a carácter. Según la Constitución formulada en los estados del sur, cada uno de ellos tenía derecho a escoger su propio destino, lo que conyevó a una dificultad colosal en unificar objetivos. Davis resultó ser mejor como militar que como político, y en su mano no fue capaz de guardar la confianza de congresistas y gobernadores como se necesitaba en un periodo de guerra. De carácter agrio, solemne,  desmedidamente orgulloso, etc. son solo algunos de los rasgos que le convirtieron en un personaje lejano y en cierta medida incapaz para un puesto semejante.

Habiendo combatido en México, creyó ser capaz de equipar la guerra a la de Secesión, y decidió tomar el mando de las fuerzas de la confederación el 8 de Junio de 1861, relegando de este puesto al General Lee.

Mientras Lincoln contemplaba la política por encima del punto de vista militar; Davis, prefirió en todos momento sustituir la segunda por la primera. De este modo no fue capaz de aglutinar eficazmente el potencial de cada uno de los estados suereños en un todo, al contrario de como lo hizo el presidente de la Unión.


Norte y Sur

Aunque el título de esta entrada no puede estar más explotado, es sin duda alguna el que mejor describe la realidad que vivió Estados Unidos en el periodo de 1861-1865. No obstante, las diferencias sociales, políticas e ideológicas que separaron la nación norteamericana hasta el punto de una guerra civil, se pueden palpar desde la primera década del siglo XIX.

Lamentablemente, este periodo histórico de gran interés y repercusión es bastante ignorado por la población no perteneciente a dicho país. Es este motivo el que me impulsa a escribir sobre los detalles de este periodo: sus batallas, personajes, ciudades y vicisitudes. En definitiva solo trato de dar luz a estas sombras; con la esperanza de acercar a quién decida leer estas páginas, lo que se ha convertido en una pasión para mí desde hace ya un tiempo.

Quizá alguien se pregunte que puede resultar tan interesante en un conflicto que a simple vista es ensombrecido por otros también protagonizados por EEUU o por las potencias europeas a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Después de todo, la Guerra de Secesión tuvo un escaso marco internacional ni combulsionó la realidad política de gran número de naciones.

Hacia menos de un siglo que Estados Unidos se definía así mismo como una nación independiente (Guerra de Independencia 1775-1783) y sin embargo desde el mismo momento de su formación como república federal, se puede vislumbrar un abismo en la realidad de esas 13 colonias. En las primeras décadas, las diferencias entre los estados eran bastante salvables; podemos hablar de un nivel de industrialización equiparable, basado en la producción artesanal realizada desde talleres en pequeñas propiedades. Del mismo modo, la juventud de la que gozaban los estados apenas podían haber diferenciado en gran medida sus bases ideológicas y políticas. Pero para 1840 todo era diferente. El Norte había abandonado esa fabricación artesanal por una masiva industrialización, creándose en esta época los grandes nombres relacionados con esa producción (Colt, Morse, Goodyear,etc.). Por el otro lado, hablamos de un Sur agrario que basaba su riqueza en la masiva producción de productos como el algodón, el tabaco o el azúcar. Lo que me lleva a añadir, que fue esta dependencia económica la que llevó a los secesionistas a la necesidad de defender a ultranza la esclavitud, más que por cualquier motivo ideológico.

Demográficamente de los 32 millones de habitantes de la Unión, 22 millones vivían en el Norte y 10 en el Sur (De los cuales aproximadamente 4 millones era población esclava). Esto daba al Norte una gran ventaja en el Congreso que al contrario que el Senado si se basaba en el peso de la población.

Respecto a la división política del país; para el 12 de abril de 1861, cuando las fuerzas confederadas capturan el Fuerte Sumter a las afueras de Charleston y se puede hablar abiertamente de guerra, el mapa era el siguiente:

11 Estados Secesionistas (en orden cronológico de separación respecto a la Unión): Carolina del Sur, Mississippi, Florida, Alabama, Georgia, Louisiana, Texas, Virginia, Arkansas, Tennessee y Carolina del Norte.

23 Estados Lealistas: California, Connecticut, Delaware, Illinois, Indiana, Iowa, Kansas, Kentucky, Maine, Maryland, Massachusetts, Michigan, Minnesota, Missouri, Nueva Hampshire, Nueva Jersey, Nueva York, Ohio, Oregón, Pennsylvania, Rhode Island, Vermont y Wisconsin

A estos estados que seguían formando parte de la Unión hay que añadir los Territorios que aún no se habían constituido como estados: Colorado, Dakota, Nebraska, Nevada, Nuevo México, Utah y Washington. Finalmente añadir el Distrito de Columbia, con la capital de la nación Washington (No confundir con el territorio sin constituir nombrado en la lista anterior). A partir de junio de 1963 hablamos también de Virginia Occidental (formada por 20 condados que optaron por separarse del estado de Virginia. El Territorio Indio (actual Oklahoma) no entraría dentro de ninguno de los dos bandos.

Sobra decir que dentro de este enorme panorama hablamos de una heterogeneidad tremenda; desde estados que apenas participaron en la contienda a otros que defendían y se clasificaban como esclavistas pero que decidieron permanecer leales a la Unión (como pueden ser Maryland o Kentucky)

La Guerra de Secesión es por tanto el broche final para la identidad de un país que contaba con un inmenso potencial económico debido a su extensión. Y que de haber ganado la guerra la Confederación (y en más de una ocasión estuvo a punto de conseguirlo) quién sabe que giro hubiera tomado la historia. ¿Habría la Confederación absorbido al Norte como se hizo a la inversa realmente? o por el contrario podríamos ser testigos hoy en día de unos Estados Unidos de América vecinos de otro país totalmente distinto llamado Estados Confederados de América...