En la cabeza de muchos de nosotros existe la figura del mítico Lincoln, presidente de la Unión durante los tumultuosos años de la Guerra de Secesión ¿Pero que ocurre con su antagónico compañero? El presidente Davis comenzó su carrera como militar en la afamada escuela de West Point, participando en la invasión de México así como en varios conflictos con las Naciones Indias.
Pese a ocupar el mismo prestigioso puesto que Lincoln, la situación política de ambos bloques diferenciaba mucho las posibilidades de uno y otro; por no hablar de las diferencias en cuanto a carácter. Según la Constitución formulada en los estados del sur, cada uno de ellos tenía derecho a escoger su propio destino, lo que conyevó a una dificultad colosal en unificar objetivos. Davis resultó ser mejor como militar que como político, y en su mano no fue capaz de guardar la confianza de congresistas y gobernadores como se necesitaba en un periodo de guerra. De carácter agrio, solemne, desmedidamente orgulloso, etc. son solo algunos de los rasgos que le convirtieron en un personaje lejano y en cierta medida incapaz para un puesto semejante.
Habiendo combatido en México, creyó ser capaz de equipar la guerra a la de Secesión, y decidió tomar el mando de las fuerzas de la confederación el 8 de Junio de 1861, relegando de este puesto al General Lee.
Mientras Lincoln contemplaba la política por encima del punto de vista militar; Davis, prefirió en todos momento sustituir la segunda por la primera. De este modo no fue capaz de aglutinar eficazmente el potencial de cada uno de los estados suereños en un todo, al contrario de como lo hizo el presidente de la Unión.
